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SOBRE PERIODISMO DIGITAL

PERIODISMO DIGITAL: TALENTO O TECNOLOGÍA... ¿QUÉ VA PRIMERO?

Por Jorge Diaz-Diaz

El surgimiento del periodista polivalente es una consecuencia de la globalización, de la naturaleza misma de Internet y, en menor grado, de la crisis económica, la cual ha acelerado la presencia de un fenómeno imparable: la necesidad del lector de acudir a la multimedia para satisfacer sus necesidades de información. El contenido presente en las páginas Web obliga al periodista (ahora polivalente) a incursionar en la redacción, la fotografía y la grabación de entrevistas en video, así como en la apropiada locución del texto escrito, si fuese necesario. Otra habilidad del comunicador polivalente consiste en interactuar con Internet, a fin de publicar la noticia o enviarla a la redacción de su periódico, rápida y eficazmente. La llamada red de redes, al estar conformada por un entorno virtual, ha obligado al periodista, no sólo a manejar las diferentes manifestaciones de la tecnología de la comunicación, sino a modificar su estilo a la hora de contar una historia, por lo que se enriquece la estructura de los trabajos. Por ejemplo, si en la prensa plana, el reportero incluye en un artículo la biografía de algún personaje, junto a citas textuales; en el periodismo online, la biografía puede desplegarse a través de un hipertexto, mientras que las mencionadas declaraciones estarían disponibles en una entrevista grabada en video.

Esto permite ofrecer un enorme cúmulo de información, sin gastar espacio físico, al tiempo que los trabajos pueden concentrarse en asuntos puntuales. Negar el traslado del periodismo a la red, sería restarle al oficio la capacidad de adaptarse a la actualidad.

Sin embargo, a pesar del vertiginoso avance de la tecnología, el periodista polivalente no necesita dominar los vericuetos del diseño de páginas Web, sino proveer a los diseñadores del contenido noticioso, en diversos formatos, para elaborar una multimedia informativa y atrayente. Por su parte, aunque el periodista tenga nociones de diseño gráfico, el diseñador debe estar consciente de la intencionalidad del artículo a "emplanar", a fin de utilizar las tipografías y los símbolos adecuados, pues estos tienen su propio lenguaje.

El periodista es un comunicador, pero no todos los comunicadores son periodistas

En mi opinión (discutible e imperfecta), existen diferencias entre un comunicador y un periodista, pues la primera categoría implica un amplio espectro, en la cual se incluye a todo aquel que transmite ideas o induce sentimientos, ya sea a través de su voz, la música, la literatura, la pintura o la escultura; mientras que el periodista es el encargado de crear estados de opinión mediante la divulgación de acontecimientos y el análisis. Al respecto, en primera instancia, el periodista o reportero (ya sea de radio o de prensa plana, polivalente o no) necesita saber redactar, pues esta debe ser la base de la transmisión exacta de noticias. Desde el punto de vista antropológico, el lenguaje hablado y por señas es anterior al lenguaje escrito, pero también es susceptible a errores gramaticales y de sintaxis, debido a la natural dificultad para eliminar vicios en el lenguaje (muletillas) y coordinar las palabras, de manera exacta, de acuerdo a normas de redacción. Entonces, sin soslayar la validez, frescura e impacto de una improvisada descripción vocal o de una imagen, la cuartilla escrita (incluso si es leída en radio o televisión) es uno de los métodos más completos y precisos de asentar el conocimiento, así como de estructurar ideas, al tiempo que tiene la potencialidad de brindar una información más coherente y organizada. En este sentido, uno de los peligros del periodismo polivalente es el de albergar en sus filas a personas duchas en el manejo de la tecnología, pero carentes de la capacidad para abordar satisfactoriamente los géneros periodísticos.

Asimismo, el periodismo también difiere de los géneros literarios como la novela, el cuento o la poesía, al poseer un estilo ágil, sencillo y elegante (no simplista); mientras que la literatura llega a los sentimientos por medio de la abstracción, la adjetivación poética y la prosopopeya. No obstante, existen excepciones periodísticas como la crítica literaria o la inclusión, en algún artículo, de pasajes literarios para reforzar el mensaje y dar belleza a la prosa.

Hacer preguntas para buscar la verdad

Una de las herramientas "sine qua non", a pesar del advenimiento de la era digital, es la capacidad del periodista de hacer preguntas, con el fin de llegar a la verdad. Y si bien Internet es la herramienta tecnológica de nuestros tiempos, esta no tendría valor si los dedos en el teclado no indagaran sobre el dato revelador, confirmaran una noticia antes de publicarla o confrontaran la sobreabundancia de información.

El periodista debe cuestionar a las autoridades y velar por el buen funcionamiento de las instituciones, a fin de preservar la democracia y los valores morales de la sociedad, tarea nada fácil si tenemos en cuenta los intereses llevados a cabo por las mismas empresas de la información, las cuales pueden favorecer a un determinado público o recibir beneficios de partidos políticos o de asociaciones en contra de la vida. En este particular, el periodista debe intentar despojarse de agendas, sin estar a favor de ningún grupo de poder. Destacar los hechos positivos o poner sobre el tapete a las injusticias, sin importar si son cometidas por los dueños de negocios sobre sus trabajadores o por ciertos empleados o funcionarios públicos deshonestos, debe ser una forma de forzar a la opinión pública a buscar la justicia.

Acatar a su conciencia y proteger al desvalido deben ser los compromisos del periodista, quien necesita, en mayor o menor grado, vivir en un constante aprendizaje en cuanto a cultura general y a los acontecimientos de su comunidad y del resto del mundo. Cuando perdamos el miedo a equivocarnos y creamos que dominamos los secretos del oficio, nuestro trabajo caerá en la rutina y los errores nos alejarán de la objetividad.

Por último, de acuerdo a la doctrina de la Iglesia, el cristiano es sacerdote, profeta y rey, por medio del bautismo. En el caso del periodista cristiano, la dimensión profética, fiel a la verdad y a la promoción de la dignidad humana, debe encararse como parte esencial de su trabajo.

PERIODISMO ONLINE: ACTUALIDAD Y REALIDAD VIRTUAL

Por Jorge Diaz-Diaz

El periodismo debe ser sinónimo de ética y de divulgación de acontecimientos veraces, sobre la base del respeto a la persona humana, y dicho cimiento debe permanecer inalterable. Sin embargo, la llegada de Internet ha cambiado dramáticamente la forma de llegar al público y, por ende, la manera en que se prepara y recopila la noticia. En este sentido, ha evolucionado la manera de plantear la información, pues se han ampliado las posibilidades de aprovechar diversos formatos, como, por ejemplo, el video, la fotografía y los símbolos, los cuales deben poseer una notable efectividad comunicacional. Entre los recursos periodísticos de esta nueva era o "ciber-herramientas", destaca el hipertexto, capaz de ofrecer, mediante el vínculo de informaciones, un inagotable conocimiento de las fuentes informativas, así como la coyuntura histórica, los personajes y los antecedentes alrededor de la noticia, con una economía del espacio virtual. El hipertexto o hipervínculo implican un trabajo extra del periodista, quien debe redactar, elaborar y vincular textos, fotos, videos y, si es preciso, brindar acceso directo a sus fuentes o a otras páginas Web.

En esencia, el periodismo, cada vez se encamina más, hacia un uso constante de los formatos "multimedia", lo cual posibilita una interpretación más completa de la información y una experiencia intensa de esta, por parte de los espectadores. Asimismo, la rapidez con que se genera una noticia y la capacidad de conocer el estado de opinión suscitado por la mencionada historia, de forma interactiva, son otras dos diferencias entre este llamado periodismo digital y los métodos tradicionales de la prensa.

¿Es lo mismo informar hoy como se hacía hace 10 años?

La respuesta a esta pregunta pudiera ser una extensión lógica de la primera. Hace 10 años o más, el periodista investigaba un hecho, escribía su historia y la apoyaba con fotos, pies de foto, sumarios, epígrafes y titulares. Por su parte, los lectores encendían la computadora o compraban el periódico y manifestaban su opinión mediante una carta o un correo electrónico, textos que podían ser publicados en alguna sección de acuse de recibo, a la siguiente edición.

Hoy día, la red permite a millones de personas interactuar, opinar, aportar datos y tener acceso a innumerables fuentes de información, lo que resalta la necesidad de actualizar constantemente el contenido del espacio virtual. Esto representa un reto para el comunicador, dedicado al periodismo digital, quien debe integrar a su rutina creativa las nuevas tecnologías, con el fin de elaborar un producto de aplicación práctica, ameno e interactivo, que incluya series lingüística, para-lingüística y no lingüística, o sea, texto del cuerpo del artículo, diseño de cabeceras o titulares, a veces con movimiento; junto a imágenes, videos y símbolos.

El periodismo convencional es unidireccional, o sea, no cuenta con la opinión del lector de forma inmediata y, por consiguiente, no existe la posibilidad de modificar una información, de forma interactiva, casi en tiempo real. Sin embargo, en el periodismo digital, al compartirse la misma red, se establece un diálogo, no sólo desde el emisor hacia el receptor, sino que el comunicador puede convertirse, al mismo tiempo, en destinatario de información (comunicación bidireccional), debido a los aportes de los lectores, quienes pueden ofrecer una descripción más precisa de los acontecimientos y debatir las aristas morales del hecho en cuestión. Al respecto, de acuerdo al módulo número uno, de periodismo digital, la red se ha transformado en "ágora" inmensa, o sea, en una plaza virtual, en un espacio de discusiones sin límites, lo cual debe ser estudiado por el comunicador, con el fin de mejorar la información, tomarle el pulso a la sociedad e influir en la conciencia social.

En Internet sobreabunda la información y, en sentido general, esta se enriquece, sobre todo con la retroalimentación existente entre el periodista y el receptor de la noticia, inmersos ambos en el universo digital; aunque, dicho sea de paso, es responsabilidad del comunicador comprobar la veracidad de sus fuentes.

Por otra parte, al utilizarse nuevas tecnologías y formatos, se enriquecen las formas de presentar una noticia, al tiempo que se accede a una, en ocasiones, complicada telaraña de contenidos vinculados entre sí. El video, los símbolos en movimiento, la fotografía y los textos ayudan a analizar un mismo hecho, desde varios puntos de vista.

¿Se escucha por igual a todas las voces?

En un principio sí, pues el acceso a Internet funciona igual para todos los usuarios; no obstante, como es natural, no todos los medios tienen la misma credibilidad ni el mismo reconocimiento, el cual no siempre es sinónimo de coherencia, ni de profundidad en las informaciones, pues algunos temas abordados rayan en la superficialidad y exacerban el morbo.

¿Se usan o promocionan modelos de interactividad que puedan favorecer una verdadera comunicación?

Ese es un desafío del periodismo digital: la interacción. En este sentido, cada vez más, los medios informativos se llenan de las nuevas tecnologías e incluyen blogs, lo cual propicia el intercambio de datos y la relación directa entre el autor de un artículo con su público. Sin embargo, aún queda mucho camino por recorrer, en cuanto a la actualización de los contenidos en varios sitios de Internet, a medida que la información se desarrolla, una de las posibilidades brindadas por la red.

Para propósitos evangelizadores, es conveniente destacar la utilidad de plataformas como Facebook y Twitter, pues, a pesar del carácter festivo de ambos sitios, resulta impresionante su poder de convocatoria, aprovechado en la actualidad por diversas organizaciones involucradas en causas políticas o sociales, incluida la nuestra Iglesia Católica.

¿Están los periodistas de la Web dispuestos a participar, escuchar y compartir ideas con sus lectores o interlocutores?

Cada vez más, los periodistas, quiéranlo o no, deben estar dispuestos a escuchar a los lectores e informar de acuerdo a las necesidades de estos. Por tanto, aunque existan reticencias por parte de algunos periodistas, apegados al modelo convencional o al periodismo en-línea, el cual trasplanta el mismo periodismo de prensa plana y lo instala en el formato digital, poco a poco se debe imponer un estilo comunicacional ágil, enriquecedor e interactivo que responda a los intereses de una audiencia específica.

Asimismo, el hecho de compartir con el público y manifestar sus intereses, no significa que el comunicador emplee un lenguaje propenso a la vulgaridad y aborde temas denigrantes de la dignidad humana. El periodista, en este sentido, es orientador de su audiencia y no debe ceder ante el facilismo, incitado, como se ha demostrado en la práctica, en la mayoría de los casos, por un segmento de los espectadores de los medios seculares.

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